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4 preguntas y respuestas sobre los neumáticos con clavos

Populares en los países del norte de Europa pero completamente desconocidos en nuestro país, si los neumáticos con clavos despiertan tu curiosidad, te lo contamos todo sobre este tipo de neumáticos en cuatro puntos clave: su uso, la legislación, las diferencias en el mantenimiento y las precauciones que hay que tomar al montar este tipo de neumático.

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¿En qué casos se usa el neumático con clavos?

El neumático con clavos es un neumático de tipo nórdico que tiene la particularidad de tener unas puntas metálicas en su banda de rodadura. Estos clavos, como un taco en la suela de un zapato, garantizan la adherencia del neumático sobre un suelo helado o nevado.

No obstante, los neumáticos con clavos, además de estropear la calzada y de contribuir a la contaminación del aire al dispersar partículas de alquitrán, son ruidosos y se desgastan rápidamente cuando se usan sobre un suelo asfaltado. Además, ofrecen una adherencia muy mala sobre suelo mojado. 

Por tanto, puedes conducir con unos neumáticos con clavos en carreteras cubiertas de hielo o de nieve compacta en los países donde el invierno es particularmente riguroso y en ciertas zonas de montaña. Salvo en estos casos, su uso es muy poco aconsejable.

¿Cuál es la normativa de los neumáticos con clavos?

Aunque en España nunca montaríamos neumáticos con clavos, éstos están autorizados para los vehículos ligeros (menos de 3,5 toneladas), a condición de que los clavos no sobresalgan de la superficie más de 2 milímetros y sean de cantos redondeados.

No obstante, aunque la legislación española autoriza el montaje de los neumáticos con clavos, en algunos países europeos están prohibidos por lo que si viajas fuera de España siempre es aconsejable consultar la legislación del país en cuestión.

Neumático con clavos fijos y móviles: ¿cuál es la diferencia?

Al contrario que el neumático con clavos equipado con clavos fijos, el neumático con clavos móviles está formado por una banda de rodadura moldeada con pequeños agujeros en los que se pueden poner clavos desmontables. Hay entre 80 y 100 por neumático. En la práctica, se usan poco (salvo en algunos utilitarios). La colocación de los clavos, llamada “claveteado”, se hace con una herramienta específica. Una vez que se retira la herramienta, la goma se contrae y mantiene el clavo en su sitio.  El uso de neumáticos con clavos móviles exige un rodaje después de la colocación (recorrer 100 km a unos 50 km/h) para asegurarse de que la banda de rodadura pierda su lubricante.

El uso de un neumático con clavos móviles pero sin montar los clavos no es de ninguna utilidad en condiciones invernales ya que pierde su eficacia en comparación con un neumático de invierno o nórdico, diseñado en principio para circular sin clavos.

¿Cómo utilizar correctamente el neumático con clavos?

Si montaras neumáticos con clavos, acuérdate de que los neumáticos con clavos nuevos vienen equipados con unos indicadores de rodaje que desaparecerán cuando estén correctamente rodados. Durante esta fase, correspondiente a un rodaje de aproximadamente 500 kilómetros, es aconsejable conducir de forma suave, sin aceleraciones ni frenadas bruscas. 

¿Cómo utilizar correctamente el neumático con clavos?

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Para repartir uniformemente el desgaste, los neumáticos con clavos se tienen que rotar de manera regular, o bien al principio de cada temporada, o bien cada 8.000 kilómetros más o menos. Entonces, podrás intercambiar los neumáticos delanteros y traseros en un mismo lado de rodamiento o, en caso de desgaste debido al perfil específico de las carreteras, podrás cambiar las ruedas de un lado al otro para equilibrar el desgaste. En cualquier caso, nunca se debe invertir el sentido de rotación de un neumático durante un cambio.

¿Este consejo te ha sido de ayuda?

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